Gay recta noche

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Aunque en México las leyes no proscribían la homosexualidad, como en los países anglosajones, los homosexuales no sólo fueron objeto de burlas y condenas morales durante el siglo XX, sino también de asesinatos y, muy frecuentemente, de detenciones y extorsiones policiacas.

También se especuló que pudieron haber sido 42, pero que a uno de ellos la policía lo dejó escapar porque se trataba de Ignacio de la Torre, yerno del presidente Porfirio Díaz. Los periódicos de la época se cebaron en el asunto, que quedó inmortalizado en la caricatura de José Guadalupe Posada: A mediados de los setenta, las reuniones de homosexuales seguían siendo dispersadas por la policía. En medio, claro, había estallado la Revolución mexicana.

Uno de los primeros fue el Madreselva, que existía desde , donde los homosexuales todavía mostraban un pudoroso comportamiento, apenas violado por las manos entrelazadas debajo de las mesas. A Los Eloínes llegaban los homosexuales de buena sociedad después de ir a un concierto o a cenar en el restaurante de moda, y se mezclaban con los pelados: A un costado de la Plaza de Garibaldi estaba Las Adelas, adonde recalaban homosexuales, travestis, turistas y borrachos de toda índole.

Luego, en la mañana, el bar se transformaba en lechería, que surtía a las familias del centro de la ciudad. A la muerte de Daniel Mont, el Eco se convirtió en cabaret y en un restaurante en cuya barra se concentraba la gente de ambiente.

Lo mismo sucedió unos años después con el elegante Belvedere del Hotel Continental, en el cruce de Reforma e Insurgentes. Este descubrimiento es de Adonis García, el protagonista de la novela fundacional de la literatura gay en México, El vampiro de la colonia Roma , de Luis Zapata. A pesar de que el manuscrito ganó un concurso de novela, tuvo problemas para ver la luz por su contenido explosivo. Adonis es el primer personaje gay no vergonzante de la literatura y el cine mexicanos.

En la mañana se ligaba en el metro Insurgentes o en las tiendas de discos, cuando las abrían. En la tarde, la Zona Rosa era el lugar de recreo. Había un pasaje comercial donde estaban varios restaurantes de moda con mesas al aire libre. Se entraba por la calle de Génova o Londres. A mitad del pasaje estaba un restaurante llamado Toulouse-Lautrec. También circulaban por ahí los tips para la fiesta de esa noche. Los organizadores generalmente eran gente mayor a quienes les hacía ilusión el desfile de muchachos.

Uno de ellos, por ejemplo, se llamaba Manuel Dueñas. Tenía un departamento en la unidad habitacional Tlatelolco, específicamente dedicado a esos eventos. Los niños bien se reunían todos los jueves en el departamento de otro de esos señores, Rafael del Pino, que tenía un open house en un departamento mínimo de la calle de Oslo. Había dos zonas de ligue descarado.

La primera estaba en los límites de la colonia Condesa, en el cruce de la avenida Insurgentes y Aguascalientes. La segunda era la esquina de la avenida Reforma y Río Tíber. Allí existe una cafetería Sanborns que durante décadas fue un lugar donde se paseaban los chichifos y donde todo el mundo iba a ligar.

La gente tenía que hacer fila para entrar a las cabinas de los escusados. Alguien había hecho unos hoyos en las paredes de aquellos gabinetes, de manera que la gente podía sentarse en uno y mirar por el hueco a la persona en el otro.

También estaban los baños en el segundo piso del Hotel María Isabel. La primera cantina en salir del clóset, como dice Juan Carlos Bautista en su Historia mínima de la noche , fue el Lhardy. Homónimo del venerable restaurante madrileño, pero sin nada de su prosapia, a ese Lhardy también se le conocía como el Villamar. Esta apariencia normal era el pretexto para que ciertos hombres que no estaban seguros de sus deseos experimentaran sin remordimiento el ligue con homosexuales declarados y travestis.

Con todo, los setenta también son recordados por los levantamientos. Se decía que había que llevar dinero para la entrada al bar y para la salida, pues afuera esperaban policías que, argumentando que se estaban prostituyendo, levantaban a cualquiera que tuviera aspecto gay. Luego de una de estas batidas, la policía convocaba a los fotógrafos de prensa amarilla para tomar placas de los detenidos en poses denigrantes, como en los tiempos de Guadalupe Posada.

Si alguien se negaba a ser retratado, entonces lo golpeaban y lo obligaban de cualquier manera a salir en la foto. Pero un empresario, Óscar Calatayud, sabía cómo sortear este orden de cosas: En realidad no necesitaba un lugar fijo: Cerrado el Charada, localizó la azotea de un edificio de oficinas en la calle de Manzanillo, en la colonia Roma, y abrió otro bar llamado Penthouse.

Éste era un lugar en cierto modo peligroso, porque se llegaba hasta él por un estrecho elevador y no había escaleras de emergencia. Los inquilinos de las oficinas se quejaron porque cuando ellos llegaban a trabajar veían salir del elevador a homosexuales y vestidas que se habían quedado de fiesta toda la noche.

Investigó a quién pertenecía hasta que dio con la dueña, Martha Valedespino, una morena que se pintaba el pelo rubio, y lo convirtió en un sitio que recogió el prestigio del Penthouse y acabó teniendo mucho éxito. Por eso, el bar lo mismo recibía con fanfarrias a Xóchitl, la poderosa reina de los travestis de la ciudad, muy amiga de los anfitriones, que a la Isha, la Samantha, la Marlo y la Pili; a los homosexuales que lo seguían desde el Piccolo Mondo y el Penthouse, y a las artistas del momento, como la guapa actriz de Sonora, Isela Vega, a quien de repente le daba por dar el show, quitarse la blusa y enseñar las tetas, haciendo eco a su fama de encueratriz del cine nacional.

El sitio tenía capacidad para trescientas personas, pero hubo noches en que lo llenaron novecientas, y el dinero comenzó a correr a los bolsillos de todos los socios, e incluso a la cabeza: Hoy Ocaña es un personaje complejo.

Fue actor de fotonovelas y reina de la belleza travesti. Se dio a conocer como Camelia la Texana, tuvo un bar y se convirtió en representante de artistas. Cuando lo vi por primera vez, acababa de enfrentar una acusación del gobierno español por presunto lavado de dinero. A mí me recibió muy quitado de la pena, recién salido de una operación, en un amplio departamento nuevo de la calle de Horacio, en la mejor zona de Polanco.

Ocaña me contó que todo esto era una terrible confusión causada por sus actividades financieras con bonos chinos. Este no es un lugar de gran reputación gay. Sin embargo, es frecuentado por miles de bis y heterosexuales muy abierta y tolerante. Chambre d'hôtes gay naturiste. Gay Restaurant guia en Agde y Cap d'Agde. Gay Playa guia en Agde y Cap d'Agde.

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. 22 Jun No es nada personal en contra de la comunidad gay, pero nuestra Solo por respeto a mis tres lectores vi a Recta en Qué Noche y el. 7 Ago EL JUEGO ENTRÓ EL RECTA FINAL Y PARA VER EL TALENTO BACKSTAGE N ° 21 - REINAS DE LA NOCHE - CANAL FARANDULA GAY. Una mezcla de gays, bi y abierta recta, festivo y libertinos. La gente de todo el Cientos de homosexuales (y otros) están caminando día y noche en las dunas.

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El artículo describe a Manolo como una persona dedicada de tiempo completo al restaurante, pues tiene que vigilar hasta los mínimos detalles. Con todo, los setenta también son recordados por los levantamientos, gay recta noche. También circulaban por ahí los tips para la fiesta de esa noche. Éste era un lugar en cierto modo peligroso, porque se llegaba hasta él por un estrecho elevador y no había escaleras de emergencia. Chambre d'hôtes gay naturiste.

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